Masculinidad fuera de los pantalones

Pues
bueno, aquí estoy yo otra vez.
Estos
días de encierro me han ayudado a darme cuenta de que en realidad no sé nada,
navegando por el amplio mundo del ciberespacio, entre decidir si, ver otra
serie de Netflix o simplemente existir entre las sabanas de mi cama, me
encontré con el término “Masculinidad Hegemónica”
Para
colocarles en contexto resumo:
Este tipo
de masculinidad conlleva a una posición dominante de los hombres y la
subordinación de las mujeres. Se ve al hombre exitoso, atractivo, seguro y
capaz de dominar cualquier tipo de situación. Al ser un modelo exitoso, los
hombres lo reproducen, ya que legitima su poder a través de organizaciones
sociales y la propia cultura.
Esto, por obvias razones me llevo analizar todo el contexto
social que me rodea, como en diversos ámbitos y situaciones vemos la figura del
hombre “Realzado” por diferentes patrones de comportamiento que llevan a
convertirlo en un referente de la masculinidad misma. El cine, la
televisión y hasta el mismo GOBIERNO nos muestra día a día modelos
de masculinidad hegemónica. Hombres incapaces de dar su brazo a torcer,
personas insensibles, bien vestidos que no muestran una sola gota de
sentimentalismos en sus discursos “Por qué claro los sentimientos son solo para
las mujeres”
¿Alguien recuerda los memes de Chuck Norris? Un actor que se
volvió trending por memes relacionados a su masculinidad, seguramente si buscas
en el baúl de los recuerdos te encontrarías con frases como: “Chuck Norris puso la
mano en agua caliente y el agua se quemó” y así un sinfín de ejemplos
que se me vienen a la mente dentro de estos patrones de comportamientos que a
la larga se vuelven el símbolo de una sociedad que busca insaciablemente aquel
“líder” que sea capaz de demostrar quien tiene el verdadero control.
Siendo este un patrón que demuestre el “Poder” era más que
evidente encontrármelo en los sistemas políticos de muchos países y El Salvador
no se queda atrás, el discurso de poder va acompañado de la aceptación de todos
estos reguladores sociales que se encuentran escondidos dentro de la mente
colectiva de la población.
Uno de los principales referentes de esta masculinidad
hegemónica la podemos encontrar en los últimos discursos de nuestro presidente. Si, hablo del “Señor” Nayib Bukele. En él, no solo vemos el vestir,
caminar y actuar, sino que sus discursos con voz fuerte y dictatorial van
denotando aquella “voz de mando” dentro del ámbito social que rige nuestro
sistema heteropatrialcal.
Si bien es cierto que actualmente dentro de la política y otros derivados
del acontecer salvadoreño no tenemos un referente que rompa con estos patrones
de comportamiento, podemos ver una luz al final del camino, pues vemos hoy a un público más consiente de lo que desea dentro de sus “lideres” personas
mucho más receptivas, dispuestas a escuchar, a dialogar, a comprender y a ser
empáticos con los demás es lo que muchas y muchos esperamos.
Pero,
el romper con estos sistemas de comportamiento y dar paso a las "NUEVAS
MASCULINIDADES" no es tarea solo de aquellos que se encuentran frente a
los micrófonos, se trata de tomar consciencia de NO ACEPTAR estos parámetros y
de dejar de idealizar a aquellos que se meten de lleno con su papel de Chuck
Norris

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